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SIÉNTATE



Muchos de nuestros casos comienzan por una llamada telefónica de alguien que busca ayuda para solucionar sus problemas de convivencia con un perro. Hace unos meses se puso en contacto con nosotros una persona que buscaba un adiestrador; su voz sonaba agradable hasta que nos dijo qué necesitaba, momento en el que su tono se volvió duro y exigente:

“Quiero que mi perro se siente ante la palabra ¡siéntate!. Ni sienta, ni sit, ni nada por el estilo”

Según nuestra experiencia, las personas buscan que un perro haga una conducta determinada para un fin concreto y, por lo tanto, necesitábamos saber qué sucedía con este perro para necesitar con tanta fuerza que se sentará. Al principio le sorprendió la pregunta, esquivando una respuesta concreta así que decidimos enfocarlo de otro modo.
    • ¿Qué edad tiene su perro? 
      • “7 meses (adolescente)”  
    • ¿Cuantas veces sale al día? 
      • “Pues… solo sale un rato una vez a la semana”
    • ¿El resto del tiempo que hace el perro? 
      • “Está en una finca atado con una cadena 8 horas al día”
    • ¿Y cuando sale dónde van?
      • “Pues a una terraza a tomar algo”

Los perros no necesitan obediencia para ser educados; sentarse, tumbarse o las permanencias se muestran como herramientas que camuflan algo tan simple como ser un perro que no le han enseñado a vivir calmado y afrontar experiencias cotidianas de un modo relajado. No existe una sola situación cotidiana que necesite ser resuelta haciendo uso de la obediencia, quizás un poco de autocontrol propio del perro pero con una interacción mínima de su guía: saludar a perros, a personas, cruzar una calle… pero eso no es obediencia.

Alguien se puede preguntar porqué tal afirmación, pero es sencillo con un ejercicio de empatía. Este tipo de ejercicios no son una manera de “humanizar” al perro, son un buen método para ver como la emoción que está detrás de un problema puede ser fundamental para alcanzar el éxito en una intervención. Supongamos dos posibles causas, miedo o excitación desmesurada, aunque puede haber otras muchas causas.

Si una persona tiene miedo, por ejemplo, a las avispas, es muy difícil que permanezca sentado en una habitación cuando entra una avispa en escena. Habrá dos opciones, salir de la habitación (comportamiento de huida) o ir a matarla (comportamiento agresivo). Si alguien nos obliga a estar sentados hasta que él decida ¿no aumentará ese miedo y tendremos como consecuencia un comportamiento más “agitado”?

Si por el contrario, tenemos una persona que se le presenta un estímulo muy agradable, muy deseado, como la primera vez que un niño acude a un parque de atracciones y se le obliga a sentarse delante de las puertas de acceso a ese recinto, hasta que se calme, y la persona decida liberarlo, ¿no se generará una conducta más nerviosa cuando se le de permiso para ir a “explorar” eso que tanto deseaba? Perderemos en control total del niño.

Por lo tanto, en lugar de preocuparse de que el perro permanezca sentado hasta que considere oportuno, se plantea una situación en la que presentar los estímulos de manera más calmada o solucionar el problema de miedo que hubiese o cualquier otra causa que está detrás de esa agitación que ve la persona y que le resulta extraordinariamente molesta, será mucho más eficaz y podrán disfrutar de un paseo juntos en que las dos partes que participan, persona y perro, puedan volver a casa con una sensación agradable.

Nos vemos en el siguiente artículo.


Jonathan Andrés Arredondo,
Educador canino en “ECHALE UNA PATA”. León

"El adiestramiento en positivo, no solo es premiar, es respetar"



¿QUÉ NECESITA UN PERRO?



1. DINERO: porque los perros no solo viven de intenciones. Se necesita una cantidad de dinero (inferior a los otros dos puntos por regla general) para facilitar una alimentación óptima, cubrir con el calendario de vacunas y cuidados que necesita todo perro y la capacidad de hacer frente a posibles gastos imprevistos como pueden ser urgencias o intervenciones de profesionales para educar o solucionar problemas de convivencia.
2. TIEMPO: necesitan salir y que le dediquemos un tiempo mínimo al día para interaccionar con ellos porque son animales sociales. Al menos 3 paseos al día de 15 minutos, siendo en algunos perros necesario más tiempo debido a sus necesidades específicas. Esto no quiere decir dedicar ese tiempo a hacer deporte o cansarlo, hablamos de desarrollar sus necesidades sociales, exploratorias... un tiempo que es por y para el perro, por lo que no puede ser un tiempo en el que no le demos la libertad para pasear como él quiere, pararse cuando quiera y saludar o interaccionar con quien quiera el perro. 
3. PACIENCIA: los perros no son máquinas y, por lo tanto, no vienen con un programa instalado. Debemos de tener paciencia para enseñar desde cosas básicas como hábitos higiénicos, pasear sin tirar de la correa, acudir a la llamada, relacionarse con otros (perros o personas) de manera tranquila y ordenada... y no esperemos que en unos pocos días aprendan todo ello. ¿Acaso no se le dedica al ser humano varias semanas o meses a aprender algo tan sencillo como sumar, por ejemplo? De los tres puntos, la paciencia es lo que más se necesita.
Si no tienes la capacidad de cumplir estos 3 puntos, quizás, un perro no sea tu mejor compañía en este momento. Solo uno de ellos es material (dinero), los otros dos se basan en actitud.

Nos vemos en el siguiente artículo. 


Jonathan Andrés Arredondo,
Educador canino en “ECHALE UNA PATA”. León

"El adiestramiento en positivo, no solo es premiar, es respetar"



PERROS DEL DIABLO




Seguro que solo con el título a algunos lectores les ha venido a la cabeza la imagen de un perro de tamaño pequeño. Todo el mundo conoce la mala fama de estos perros, sean de raza o mestizo, donde su comportamiento suele ser, por norma general, mucho más inestable que en otros perros: ladran en exceso, se muestran más reactivos, más asustadizos, poco sociables con otros perros, con personas.… y un sinfín de características menos frecuentes de ver en perros medianos o grandes.. Algunas personas tendrán, de hecho, como recuerdo de la infancia que un perro pequeño les marcó o les mordió.

En algún artículo se habla de que algunas de estas características en los perros pequeños proceden de la selección genética que se ha llevado a lo largo de la historia por parte del hombre, como perros que avisaban de posibles amenazas. No dudo que haya una parte de razón en ello, pero el gran peso de estos comportamientos, actualmente, responden al tipo de convivencia que se ha establecido en torno a ellos. Solo se debe de observar cómo tratan las personas a estas perros para ver que viven en un continuo estado de alerta:

  • Perros que se les arrastra ante cualquier parada que hagan para oler.
  • Perros a los que no se les deja acercarse a ningún perro que supere su altura.
  • Perros cogidos en brazos a los que se les inundan sistemáticamente a estímulos.
  • Perros a los que se les está continuamente corrigiendo y zarandeando.
  • Perros YoYo (esos perros que dan un paso en suelo y tres en el aire).
  • Perros a los que se les da un “cachete” al mínimo ladrido que emiten.
  • Perros que en ningún momento se les deja sueltos a lo largo del día.
  • Perros que salen, como máximo, una sola vez al día de paseo.
  • Perros a los que se les trata como un maniquí en lugar de como un perro.
  • Perros que su paseo consiste en ir en brazos, no vaya a ser que se ensucie. 



Todo ello hace que la convivencia sea un coctel lleno de hostilidad en la que el perro está continuamente en alerta, haciendo que no se atiendan sus necesidades básicas. No es difícil evaluar que la calidad de vida de un perro cualquiera que veamos por las calles no pueda mejorar (la premisa es que todo es mejorable) pero el tamaño influye en que algunas de esas conductas realizadas por las personas no se puedan ejecutar en perros de mayor tamaño.  Cuando se empiecen a tratar a los perros como lo que son, sin distinguir por su tamaño, seguramente muchos sean capaces de vivir siendo comprendidos y, por lo tanto, felices. 

Nos vemos en el siguiente artículo. 


Jonathan Andrés Arredondo,
Educador canino en “ECHALE UNA PATA”. León

"El adiestramiento en positivo, no solo es premiar, es respetar"



ESO DEL ADIESTRAMIENTO… NO FUNCIONA



En una de nuestras últimas sesiones, una persona nos comentaba que un compañero de su trabajo estaba empleando un collar de descargas para que su perro acudiese a la llamada. Esta persona le comentó que estaba con nosotros y que los cambios en el perro eran significativos, a lo que respondió su compañero que había acudido con anterioridad a un adiestrador y no le había servido de nada, a diferencia del collar de descargas si que le servía, lo que le llevó a sentenciar con la frase “eso del adiestramiento no funciona, no creo en ese tipo de cosas”. 

En primer lugar, estamos en contra de los sistemas de castigo, como ya hemos repetido en infinidad de ocasiones, ya que no solucionan ningún problema, a lo máximo inhibe al perro, con todas las consecuencias que conlleva. En segundo lugar, nos llevó a una reflexión sobre esa frase. Para poder comprender mejor, pondremos un ejemplo con otra profesión, los médicos.  Si una persona enferma y acude a un médico, existe la posibilidad de que el resultado no sea el esperado, o bien porque el diagnóstico no sea correcto o el tratamiento no sea el adecuado. ¿Y qué hacemos en ese caso? ¿Nos lanzamos a los curanderos o sanadores?¿O buscamos otro profesional que sea mejor que el anterior? Nadie piensa que la medicina moderna sea inútil o una perdida de dinero y tiempo. Existen médicos brillantes, buenos profesionales que realizan bien su trabajo aunque no destaquen y, luego, están los mediocres. A nadie le debe de ofender que en todas las profesiones haya personas mediocres que no cumplen un mínimo de calidad, por baja motivación, formación, etc. ¿No va a existir ese tipo de personas en el mundo canino?

Dentro de una intervención, existe un diagnóstico donde evaluar al perro y los problemas que han llevado a las personas a ponerse en contacto con nosotros. En ese primer contacto, nos podemos encontrar con personas que presentan poca implicación, que no están dispuestas a cambiar nada en su manera de interacción con el perro o en su entorno y que, por lo tanto, la intervención no podría llegar a completarse con éxito. Seguro que el sujeto del que hablamos partía de una actitud inicial similar, con baja o nula implicación, el “hágamelo usted que yo no tengo tiempo y para eso le pago”, que buscó la opción más económica en lugar de la mejor opción porque para lo que iba a servir…y llegó a alguien mediocre como él, uno como cliente y otro como profesional, si tan siquiera esa era su profesión y no su hobby.

El mayor afectado será el perro, ese perro que vive atemorizado al frío tacto de los electrodos sobre su cuello. La persona y el adiestrador, no estuvieron nunca a la altura de la ayuda que necesitaba ese perro y, sobre todo, su guía nunca tuvo la intención real de solucionarlo, ya que conocemos personas que han acudido a un primer adiestrador o centro y han llegado a buscar alternativas, cuando no se solucionaban, hasta fuera de su provincia, sin dejar de tener la esperanza que alguien les ayudaría.

Nos vemos en el siguiente artículo.


Jonathan Andrés Arredondo,
Educador canino en “ECHALE UNA PATA”. León

"El adiestramiento en positivo, no solo es premiar, es respetar" 




PROGRAMAS DE CACHORROS



La etapa de cachorros abarca desde su nacimiento hasta la entrada en la adolescencia que es visible con el primer celo en las hembras y la bajada de los testículos en el caso de los machos. Una duda que surge a muchas personas cuando llega un cachorro a casa es cuándo es el momento ideal de comenzar con un programa de educación específico de cachorros o un programa de adiestramiento. Lo primero que se debe de conocer es la diferencia entre educar y adiestrar, como se explicó en el siguiente artículo:


Sabiendo la diferencia, las personas pueden recibir informaciones, profesionales y de particulares, contradictorias entre sí que hablan de comenzar nada más llegar y otros que indican que no se debe de comenzar antes de los 6 meses. Cuando se trabaja en un sistema basado en castigos, se espera hasta esos 6 meses para que el cuerpo del perro (sobre todo el cuello) esté preparado para soportar la intensidad de la aplicación de dichos castigos. Sin embargo, en los métodos respetuosos, aquellos en los que no se hace uso, bajo ningún concepto, del castigo positivo, se puede comenzar en cualquier momento sin que haya una edad mínima, habiendo, incluso, criadores que comienzan programas de educación antes de la separación de la camada con 8 ó 9 semanas.

Tenemos que entender que con la propia llegada del cachorro a su casa definitiva, la familia comienza a poner límites a la convivencia y en esta etapa existe infinidad de aspectos que “trabajar” como son los hábitos higiénicos, las pautas exploratorias, la intensidad de la mordida, los paseos y todo lo que conlleva… Llegado este punto, alguien puede pensar que mientras el cachorro no salga a la calle, no es necesario pero ¿cuántas horas pasa un perro en casa? Más de un 80% se desarrolla en casa y hay muchas rutinas que crear para que la convivencia en armonía dentro de la familia. Si además tenemos en cuenta que las habituaciones al exterior deben de ser progresivas, se puede comenzar antes de los 3 meses como recomiendan muchos profesionales veterinarios con una formación actual, tomando una serie de precauciones fundamentales para evitar enfermedades contagiosas graves.


Por lo tanto, ¿es necesario contratar los servicios de un profesional ante la llegada de un cachorro? No estrictamente pero es aconsejable para poder entender los procesos de aprendizaje naturales de un cachorro atendiendo tanto a su desarrollo físico como a su desarrollo emocional. Cuando el cachorro llega a casa es un molde intacto en el que el paso de los días y las normas que se implanten y cómo se haga darán forma a ese molde.

Nos vemos en el siguiente artículo. 


Jonathan Andrés Arredondo,
Educador canino en “ECHALE UNA PATA”. León

"El adiestramiento en positivo, no solo es premiar, es respetar"




EL PERRO ADOPTADO. UNA NUEVA MODA



La proliferación de diferentes razas siempre ha seguido un patrón de modas temporales. Por ejemplo, si en una película aparece una raza determinada, como sucedió con los dálmatas, es posible que en los siguientes años aumente exponencialmente el número de estos dentro de la sociedad. Desde hace un tiempo, el gran peso que tienen en la sociedad las redes sociales han hecho que aumente el número de adopciones debido al potencial de estos canales. Adoptar un perro, sobre todo si no es cachorro, es una decisión valiente y que debe ser sopesada más de lo que alguna gente hace, ya que ese perro tiene un historial, basado en las experiencias pasadas, siendo en algunos casos muy desagradables para el perro.

Si estás pensando en adoptar un perro o lo acabas de hacer debes de hacerte varias preguntas. ¿Qué espero conseguir de ese perro?¿En cuánto tiempo quiere conseguir ese objetivo? La primera pregunta suele ser sencilla de responder porque la mayoría de las personas buscan un compañero, un fiel amigo. La segunda es más difícil de responder. Si en esta parte tienes una respuesta que se aleje de “el tiempo que sea necesario” puede ser que la situación se aboque a un fracaso estrepitoso. ¿Por qué una sentencia tan firme?

Cuando un perro adoptado llega a una casa, lo que menos debemos buscar es que ese perro, desde el primer instante, nos muestre amor incondicional y que se sepa todas las normas de convivencia que van a regir su vida. Lo que más va a preocupar a ese perro es sobrevivir, estará en continua alerta por si aparece una amenaza y eso se puede reflejar en diferentes comportamientos: gruñir a personas, falta de hábitos higiénicos, conductas destructivas, indefensión aprendida, ansiedad por separación… o quizás no sea el caso. Cada perro es un sujeto único y su carácter se basa en una parte genética y otra parte, con mayor peso, emocional basada en las experiencias vividas y por mucho que insistan los adoptantes, no se le puede explicar con palabras que está ahí para un futuro mejor. La mejor herramienta para que una adopción llegue a convertirse en un éxito es una que cumpla tres premisas básicas: paciencia, empatía y respeto. A partir de ahí es de sentido común dejar tranquilo al perro las primeras semanas, dejarle ser un perro, darle el espacio que necesite y olvidarnos de situaciones que hemos presenciado en algunos diagnósticos como que sepa de manera inmediata a caminar sin tirar de la correa, a que no coja cosas del suelo, a que sepa sentarse, a que no gruña a pesar de que el lenguaje de la persona es agresivo hacia el propio perro…. Hay un tanto por ciento muy elevado de nuestras intervenciones que son en este tipo de casos, intervenciones en las que enseñamos a las personas como demostrar a un perro que ellos ni ese entorno es una amenaza y poder solucionar experiencias vividas con anterioridad a su familia como el propio abandono.

Lo más injusto para un perro adoptado es no ser comprendido y, como consecuencia, ser devuelto al lugar del que salió. Este hecho es una nueva demostración de la crueldad del ser humano, de la falta de empatía y de la ausencia del sentido de responsabilidad de su adoptante. No vamos a analizar quién es el responsable de esta situación, si los adoptantes o entidad protectora que gestiona la adopción, pero sobre lo que no cabe ninguna duda es de que el perro es el que sufrirá las consecuencias.

Nos vemos en el siguiente artículo. 


Jonathan Andrés Arredondo,
Educador canino en “ECHALE UNA PATA”. León

"El adiestramiento en positivo, no solo es premiar, es respetar"



UN PERRO NO SE APARCA



Un perro no es un humano, eso está claro. Pero un perro tampoco es un coche que aparquemos cuando queremos ir a comprar, a tomar un café.... Existen numerosos peligros de atar un perro en la calle mientras la persona hace sus tareas. Puedes seleccionar, entre los diferentes peligros, la opción que más te convence:

  • Puede ser robado para peleas (sparring), cría o simplemente por placer.
  • Puede tener miedo a ser abandonado (perros procedentes de protectora).
  • Puede sufrir un episodio de ansiedad (perros con ansiedad por separación).
  • Puede morder a un niño o persona por miedo.
  • Puede morder a otro perro que solo quiera ir a saludarle
  • Puede ser mordido por otro perro.
  • Puede ser atropellado por un vehículo.
  • Puede ser objetivo de un gamberro aburrido.
  • Puede ser liberado por alguien y que se escape.
  • Puede sufrir un golpe de calor (esta foto se ha tomado a las 12:00 de la mañana en pleno mes de julio).


Realmente te compensa dejarlo ahí? No depende de razas, ni de tamaños. Luego habrá personas que se quejen de que su perro no acude a ellos cuando lo sueltan, pero... no deja  dicha persona tirado al perro cuando le place?

LA RESPONSABILIDAD ES DE LAS PERSONAS, NO DE LOS PERROS.

Nos vemos en el siguiente artículo. 


Jonathan Andrés Arredondo,
Educador canino en “ECHALE UNA PATA”. León

"El adiestramiento en positivo, no solo es premiar, es respetar"



EL ADIESTRADOR PROFESIONAL



Cuando una persona que convive con un perro necesita la ayuda o servicios de un profesional encuentre cientos de anuncios del mismo tipo: “Adiestrador profesional…” Independientemente de la metodología empleada, existe un mal común en este sector profesional, como en otros muchos, el intrusismo y la picaresca. Un adiestrador no se convierte en profesional por un título ni por cien títulos, ni por un curso que se denomine “curso de adiestrador profesional”, independientemente de las horas lectivas.

Una de las recomendaciones que se explica a un cliente es pedir datos sobre la formación de dicha persona pero se debe de considerar que no hay una formación regulada a nivel nacional como sucede con otras profesiones como mecánicos, electricistas, administrativos, A.T.V. (auxiliar técnico veterinario)…, lo que se denomina formación profesional, y que puede llevar a que haya personas que hagan cursos de baja calidad pero con muchas horas lectivas o personas que viendo una temporada de algún programa televisivo, considere que ya saben de perros. ¿Acaso una persona que toca la guitarra es profesional por haber realizado un curso de 100 horas de guitarra? ¿Un ebanista es profesional porque haya visto un programa de televisión? ¿Un conductor es un profesional por tener un tipo de carnet específico o haber hecho un curso de transporte de mercancías peligrosas? La respuesta en todos los casos es NO.

Un adiestrador profesional es aquel que vive y cotiza por su actividad, es decir, un trabajador por cuenta propia que paga sus impuestos o que trabaja para una empresa legal, por cuenta ajena. De hecho, un profesional de cualquier sector no trabaja en más de un campo, no me imagino un mecánico o soldador, por ejemplo, que en sus ratos libres adiestra perros porque en su taller toda la vida ha tenido perros. 
Cuando un profesional acude a un distribuidor, es decir, una empresa dedicada a la venta de material al sector profesional, no se le pide a dicha persona los títulos que posee sino la documentación que demuestra que es un autónomo en situación regularizada.

En este punto, habrá gente que valore más ahorrarse el IVA  que acudir a un servicio profesional pero ¿cuáles son los peligros de contratar a una persona no profesional?

  • Puede que no cumpla las condiciones pactadas al inicio: duración, número de sesiones...
  • Una vez entregado el dinero acordado, puede ser que no se realicen más servicios.
  • Imposibilidad de reclamar una incidencia en organismos oficiales: OMIC, OCU...
  • Resultará muy complejo identificar al supuesto profesional: nombre completo, DNI...
  • Su compromiso y dedicación quedan en entredicho, ya que adiestrar es una actividad complementaria u ociosa que le aporta un sobresueldo extra pero de la que no vive.

Existen diversos “trucos” para detectar si una empresa o persona está dada de alta:

  • Contrato en la que figuran todos los datos del adiestrador y del cliente.
  • Tienen una página web donde figuran y quedan perfectamente identificados.
  • Emisión de facturas con los datos del profesional y del cliente.
  • Existen profesiones incompatibles, como por ejemplo, muchos tipos de funcionarios.
  • Horarios amplios y normales. Si ves un horario de 20:00 a 22:00 debes de sospechar.
  • La empresa no solo aparece en redes sociales o páginas de anuncios específicas, ya que es fácil de borrar los datos.
  • Los abonos no solo se pueden realizar en efectivo. En el caso de las transferencias bancarias, como hemos sabido de algunas “supuestas” empresas, no deben de figurar con el concepto de donativo o símil.

En ocasiones, no debemos solo fiarnos de los importes que cobra la persona por sus servicios sino de las garantías que ofrecen sus servicios porque puede suceder que para ahorrarse un poco de dinero, la decisión salga más cara de lo que se imaginaba el cliente.

Nos vemos en el siguiente artículo.

Jonathan Andrés Arredondo, 
Educador canino en “ECHALE UNA PATA”. León

"El adiestramiento en positivo, no solo es premiar, es respetar”


EL LÍDER DE LA MANADA

¿Cuántas veces has leído u oído que un perro necesita un líder? Existen determinados sujetos que, a través de sus páginas de Facebook, de sus páginas web, en sus programas o en los jardines, dan consejos y pautas para convertirse en el auténtico líder de la manada como solución para resolver todos los problemas de comportamiento y de convivencia de los seres humanos con los perros.  No voy a criticar sus métodos en este post pero si voy a demostrar la falta de lógica y el nulo sentimiento de ridículo.

En primer lugar, veamos la definición que facilita la R.A.E. sobre el término manada:



Por lo tanto, en este punto, partimos de una premisa, si quieres ser el líder de una manada existen dos vías: hacer creer a tu perro que él es un ser humano (difícil considerando que este tipo de personas desconocen el lenguaje propio de un perro) o dejar tu condición de ser humano y convertirte en un auténtico perro.

Para convertirte en un perro, ¿qué es lo que deberías de hacer?:
  • Dejar tu firma, técnicas de marcaje, en determinados objetos y lugares.
  • Realizar todos tus hábitos higiénicos en la calle.
  • Aprender a pasear, correr y vivir como un cuadrúpedo.
  • Aprender a comunicarte como un perro más allá de los simples ladridos.
  • Reconocer todo tu entorno a través del olfato.
  • Decidir que tipo de raza quieres ser y especializarte en ello: pastoreo, caza, presa…



¿Por qué un perro no puede llegar a pensar que es un ser humano?
  • Etapa de impronta: convivir con perros le da la identidad de perro.
  • Un perro sabe diferenciar otras especies:  lobos, gatos, humanos, gallinas…
  • Un perro diferencia subespecies, como las propias de los perros.
  • Existe un aprendizaje genético sobre los humanos y sus comportamientos.
  • No existen conductas reproductivas de los perros hacia los humanos.

Se podrían enumerar muchas más pero existen suficientes para ver la falta de coherencia de la expresión. Si bien, esta gente se refiere a ser el líder de su manada como el conjunto de él y sus seguidores incondicionales, todos de la misma especie, sería válido. ¿Quieres seguir siendo el líder de la manada?

Nos vemos en el siguiente artículo.


Jonathan Andrés Arredondo,
Educador canino en “ECHALE UNA PATA”. León



"El adiestramiento en positivo, no solo es premiar, es respetar"



INHIBICIÓN DE COMUNICACIÓN: CORREAS Y COLLARES


La inhibición de la comunicación es la acción de modificar cualquier tipo de forma de comunicarse mediante castigos. Dentro de esta comunicación tenemos desde las más sutiles como girar la cabeza o tumbarse hasta las más claras como el gruñido o el ladrido.

El manejo de la correa es fundamental a la hora de permitir una comunicación fluida entre perros, como sucede cuando van sueltos pero resulta demasiado frecuente ver como una correa inadecuada o un collar inapropiado o las dos cosas simultáneamente ejercen demasiada influencia dentro de estos encuentros. Por ello, resulta muy importante no ejercer ningún tipo de interacción a la hora de que dos perros se encuentre.

El primer caso que nos encontramos es el de aquellas personas que su perro ha tenido problemas con otros perros o que simplemente estas personas tienen miedo de otros perros. Esto se transmite a través de la correa al tensarla y acortarla, lo que pone en alerta al perro y tras sucesivas repeticiones, queda fijado el comportamiento al estímulo, creando un anuncio de un conflicto próximo. Cuando una persona acorta la correa al perro, se obliga a que levante la cabeza y, en consecuencia, que el pecho se expanda o tense muscularmente, lo que conlleva que el perro a vistas del que se va a encontrar esté emitiendo una señal de alerta similar al erizarse o sacar los dientes. En consecuencia, el conflicto es altamente probable.

El segundo caso es el de aquellas personas que emplean un collar “educativo”, es decir, un collar del pinchos, de descargas, ahorques…. donde la sola acción de sentir ese estímulo sobre la piel, inhibe de un modo inmediato la posible comunicación haciéndola artificial e incluso inexistente. Cualquier tipo de aversivo continuo o recordatorio de algo que lo va a dar, esa sensación que se transmite con la punta de los pinchos, por ejemplo, puede llevar a hasta asociaciones más peligrosas del tipo ver perro = sentir dolor.

El tercer caso es el de aquellas personas que castigan mediante patadas, manotazos en diferentes partes del cuerpo, talonazos… , es decir, cualquier tipo de acción física que no sea afectiva, cualquier emisión de señal de alerta o ataque como ladrar, gruñir, sacar los dientes… No olvidemos que esto es comunicación, que es previo a una agresión y que es un modo, a pesar de lo que algunas personas se crean, de evitar una agresión inmediata. En este punto, además, no saben dichas personas si es o no justificado, ya que la gran mayoría desconoce el lenguaje canino, señales de calma o apaciguamiento.

En conclusión, cualquier persona que convive con un perro debe aprender comunicación canina, emplear un sistema adecuado de paseo como correa suficientemente larga, manejo de correa y retirar cualquier interacción humana al relacionarse dos perros. La gran mayoría de problemas entre perros están causados por los humanos. Si ya tienes el problema creado, acude a un profesional que te enseñe todo esto, sin emplear castigos, ni correcciones ni métodos de presión. Disfrutad del paseo, es uno de los mejores momentos que un perro y una persona pueden tener a lo largo de un día cotidiano.

Nos vemos en el siguiente artículo.



Jonathan Andrés Arredondo,
Educador canino en “ECHALE UNA PATA”. León



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CUESTIÓN DE MODAS

¿TODOS SON ADIESTRADORES EN POSITIVO?



La oferta en el mundo de adiestramiento es muy amplia y variada pero cada vez son más los que denominan su trabajo como adiestramiento en positivo. Resulta muy curioso que ninguno hable de adiestramiento tradicional o basado en los principios de la dominancia. Esta claro que trabajar en positivo es la mejor opción pero vivimos en un país en el que la picaresca es un componente arraigado desde hace siglos y en el que una etiqueta da autorización para hacer lo que se quiera ante los ojos de una persona que desconoce las técnicas.

El clicker es una herramienta asociada al adiestramiento en positivo

Para que un adiestrador, educador o profesional trabaje en positivo hay varias cuestiones que deben coincidir en su metodología:
  1. Resulta fundamental e imprescindible que cuando el perro hace algo que no es lo deseado no puede emplear tirones de correa, correcciones verbales de cualquier tipo (véase shhh, no, eh…), emplear collares de castigo o educativos (de ahorque, ahogo, de pinchos, de descargas, vibración…), dar la vuelta sobre sí mismo al perro (alpha roll) y no puede tocar al perro salvo que sea para dar afecto.
  2. No solo una persona trabaja en positivo porque de golosinas o premios de comida al perro cuando lo haga bien. Se deben entender toda clase de refuerzos positivos y saber emplearlos en tiempos y formas.
  3. No puede haber métodos basados en los miedos o evitación para que el perro atienda, obedezca o deje de hacer cosas. 
  4. Se debe tener en cuenta al perro en todos los niveles. Una persona que ignore la parte emocional de un perro a la hora de trabajar con él, nunca puede trabajar en positivo.
  5. Ha de conseguir razonar por qué el perro no es un animal cuyas relaciones sociales con su especie y otras especies estén basadas en la dominancia y sumisión, y explicar cualquier acción considerada por los defensores de esta caduca idea en una base real, lógica y científica.
  6. Nunca se debe dejar al sujeto en cuestión trabajando con el perro sin supervisión de la persona porque puede suceder que lo que se haga sea muy diferente a lo explicado.
Existen diferentes tipos de refuerzos positivos
No vamos a entrar en cuestiones legales, si la empresa o el sujeto está en base a la legalidad fiscal o no. Lo importante es enseñar a los futuros clientes, a esas personas que acuden a un profesional para que le ayude que sepa juzgar y valorar la verdad de las etiquetas porque el adiestramiento en positivo es una simple etiqueta que se ha intoxicado a causa de esas personas carentes de ética y moral. Por lo tanto, si un adiestrador o educador no cumple los 6 puntos anteriores no trabaja en positivo y, si fuese el caso, se acude a él o ella para solucionar problemas de conducta, no realiza modificación de conductas, en todo caso, realiza inhibición de conductas que son dos conceptos totalmente diferentes y que emplean métodos opuestos.


Nos vemos en el siguiente artículo.


Jonathan Andrés Arredondo,
Educador canino en “ECHALE UNA PATA”. León


"El adiestramiento en positivo, no solo es premiar, es respetar"