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DEPORTES CANINOS



Practicar deporte con un perro, sin duda, puede tener grandes beneficios tanto para el propio perro como para la mejora del vínculo entre ambas partes del binomio. Teniendo en cuenta que los perros son animales de trabajo, ya que la selección y evolución genética impuesta por el ser humano crearon las diferentes razas para especializarlos en una tarea concreta, puede ser un buen momento para satisfacer sus necesidades de autorrealización y de cooperación, siempre que sea un momento agradable para el perro y no sólo para el guía.

El problema aparece cuando el deporte deja de ser un momento entretenido para ambos y comienza a ser divertido solo para una de las  partes y, por desgracia, casi siempre deja de serlo para el perro. Si la práctica de deporte es un momento de disfrute, no cabe lugar a ningún tipo de castigo positivo: tirones de correa, correcciones verbales, uso de sistemas aversivos… ni tampoco cabe que haya una exigencia continua para el perro. Usando la empatía, a nadie nos gustaría que, por ejemplo, mientras jugamos con amigos en parejas, se nos corrija o se nos grite o se nos presione para “no fallar” o se nos dé una colleja , porque seguramente dejaremos de jugar con esa persona porque ya no es divertido.

¿Y qué hay del perro?¿Cuánta gente que practica deporte, se pregunta si realmente a su perro le gusta practicar ese deporte? Siempre he tenido una teoría sobre este punto: si para motivar al perro debemos de usar continuamente reforzadores externos y no aparece la motivación intrínseca, puede ser que no le guste la actividad o que necesite otro tipo de actividades más esenciales que satisfagan sus necesidades sociales, exploratorias… He visto perros que se aburren haciendo un deporte y sus guías se muestran ciegos ante el perro, porque ellos quieren hacer ese deporte y el perro debe de seguirles en sus gustos. 


¿Y cuándo el deporte se plantea como una solución a un problema de conducta? El deporte puede satisfacer necesidades en un perro, pero rara vez serán la clave para solucionar problemas en los perros como hiperactividad, comportamientos agresivos, conductas destructivas… El deporte canino puede generar endorfinas pero también produce otros neurotransmisores que aumentan la intensidad y duración de los problemas de comportamiento. La mayoría de estos problemas de comportamiento no tienen su origen en la ausencia de deporte sino en el desarrollo de su convivencia y, cuando además existen este tipo de problemas, las capacidades cognitivas del perro para aprender ese deporte, disminuyen por el aumento de la carga de estrés fisiológico no gestionable (Ley de Yerkes-Dodson).

También tenemos ciertos deportes que se alejan extraordinariamente del bienestar físico y emocional del perro, donde se fomenta la activación de estados emocionales intensos para provocar, por ejemplo, el morder mangas, usando para ellos sistemas como collares de castigo o cualquier otro sistema aversivo. No me puedo imaginar hace 400 años a un pastor belga o un pastor alemán mordiendo mangas pero si que me lo puedo imaginar pastoreando rebaños. Hay personas que además utilizan estos deportes para intentar solucionar problemas de agresividad pero la falta de conocimiento de los mecanismos desencadenantes de esos comportamientos les hacen confundir enseñar a morder con enseñar a dejar de morder.

Nos vemos en el siguiente artículo. 


Jonathan Andrés Arredondo,
Educador canino en “ECHALE UNA PATA”. León

"El adiestramiento en positivo, no solo es premiar, es respetar"




EL SIENTAPERROS




Hoy os traemos a estas líneas una figura que es muy habitual de ver dentro de este sector profesional, una figura que podemos encontrar en cualquiera de las metodologías que se desarrollan en el panorama nacional. En este sector existen adiestradores, educadores, técnicos en modificación de conductas y en un nivel diferente, el sientaperros.

Solo debemos de ver una de sus páginas para ver en que consiste. Esta figura desarrolla todo su trabajo a través de esta conducta distribuidora, el sentado. Para el sientaperros, un perro educado es un perro que se sienta y permanece en esa conducta independientemente de lo que pase a su alrededor, pudiendo sentar a un perro, a dos, a tres… en la escuela, delante de un monumento, en una terraza…  Si el perro tiene problemas, el sientaperros  hace que el sentado sea la llave “mágica” que hace que el problema desaparezca (o eso hacen creer a la persona que vive con el perro) ya sea mirando hacia su guía o hacia cualquier otro punto. Si el perro se trata de un cachorro, el sientaperros le muestra de manera insistente que el sentado será la clave de una vida tranquila con su familia. Cuando el sentado está consolidado, puede conseguir, debido a sus virtudes, que el perro haga exactamente lo mismo con el tumbado y que continúe el espectáculo de nuevo.

¿Qué necesita entonces un perro en lugar de estar todo el día realizando sentados? Un perro educado es aquel que sabe las normas básicas que establece la sociedad sin necesidad de ser inducido por un guía para realizarlas.. En el caso de un perro con problemas, se debe de solucionar en el origen de esos problemas y enseñarle a gestionar de manera autónoma aquello que causa el comportamiento no deseado. En el caso del cachorro, existen numerosos puntos antes de llegar a enseñar un sentado, como pueden ser desarrollar unos protocolos sociales adecuados, poder quedarse solo, la habituación a diferentes entornos y estímulos… Como muchas veces preguntamos en nuestras intervenciones ¿cuántas veces puede sentarse un perro a lo largo de un paseo de 15 minutos? ¿No es mejor enseñar muchas cosas antes que a sentarse un perro como puede ser, por ejemplo, a tener un mínimo de autocontrol o saberse relacionar con otros perros?

Cada uno puede decidir qué hacer y dónde acudir, con quién dejar su dinero y su tiempo pero debemos de comprender que un perro es un ser vivo, con emociones y que piensa, y que sentar a un perro para todo no es más que tener una máquina en la que no se tiene en cuenta ni lo que el perro siente ni lo que necesita, ni es un perro educado, ni es la vía de solucionar los problemas, ni será un cachorro preparado para gestionar todo lo que va a experimentar en la sociedad actual.

Nos vemos en el siguiente artículo. 


Jonathan Andrés Arredondo,
Educador canino en “ECHALE UNA PATA”. León

"El adiestramiento en positivo, no solo es premiar, es respetar"






PERROS DEL DIABLO




Seguro que solo con el título a algunos lectores les ha venido a la cabeza la imagen de un perro de tamaño pequeño. Todo el mundo conoce la mala fama de estos perros, sean de raza o mestizo, donde su comportamiento suele ser, por norma general, mucho más inestable que en otros perros: ladran en exceso, se muestran más reactivos, más asustadizos, poco sociables con otros perros, con personas.… y un sinfín de características menos frecuentes de ver en perros medianos o grandes.. Algunas personas tendrán, de hecho, como recuerdo de la infancia que un perro pequeño les marcó o les mordió.

En algún artículo se habla de que algunas de estas características en los perros pequeños proceden de la selección genética que se ha llevado a lo largo de la historia por parte del hombre, como perros que avisaban de posibles amenazas. No dudo que haya una parte de razón en ello, pero el gran peso de estos comportamientos, actualmente, responden al tipo de convivencia que se ha establecido en torno a ellos. Solo se debe de observar cómo tratan las personas a estas perros para ver que viven en un continuo estado de alerta:

  • Perros que se les arrastra ante cualquier parada que hagan para oler.
  • Perros a los que no se les deja acercarse a ningún perro que supere su altura.
  • Perros cogidos en brazos a los que se les inundan sistemáticamente a estímulos.
  • Perros a los que se les está continuamente corrigiendo y zarandeando.
  • Perros YoYo (esos perros que dan un paso en suelo y tres en el aire).
  • Perros a los que se les da un “cachete” al mínimo ladrido que emiten.
  • Perros que en ningún momento se les deja sueltos a lo largo del día.
  • Perros que salen, como máximo, una sola vez al día de paseo.
  • Perros a los que se les trata como un maniquí en lugar de como un perro.
  • Perros que su paseo consiste en ir en brazos, no vaya a ser que se ensucie. 



Todo ello hace que la convivencia sea un coctel lleno de hostilidad en la que el perro está continuamente en alerta, haciendo que no se atiendan sus necesidades básicas. No es difícil evaluar que la calidad de vida de un perro cualquiera que veamos por las calles no pueda mejorar (la premisa es que todo es mejorable) pero el tamaño influye en que algunas de esas conductas realizadas por las personas no se puedan ejecutar en perros de mayor tamaño.  Cuando se empiecen a tratar a los perros como lo que son, sin distinguir por su tamaño, seguramente muchos sean capaces de vivir siendo comprendidos y, por lo tanto, felices. 

Nos vemos en el siguiente artículo. 


Jonathan Andrés Arredondo,
Educador canino en “ECHALE UNA PATA”. León

"El adiestramiento en positivo, no solo es premiar, es respetar"



ESO DEL ADIESTRAMIENTO… NO FUNCIONA



En una de nuestras últimas sesiones, una persona nos comentaba que un compañero de su trabajo estaba empleando un collar de descargas para que su perro acudiese a la llamada. Esta persona le comentó que estaba con nosotros y que los cambios en el perro eran significativos, a lo que respondió su compañero que había acudido con anterioridad a un adiestrador y no le había servido de nada, a diferencia del collar de descargas si que le servía, lo que le llevó a sentenciar con la frase “eso del adiestramiento no funciona, no creo en ese tipo de cosas”. 

En primer lugar, estamos en contra de los sistemas de castigo, como ya hemos repetido en infinidad de ocasiones, ya que no solucionan ningún problema, a lo máximo inhibe al perro, con todas las consecuencias que conlleva. En segundo lugar, nos llevó a una reflexión sobre esa frase. Para poder comprender mejor, pondremos un ejemplo con otra profesión, los médicos.  Si una persona enferma y acude a un médico, existe la posibilidad de que el resultado no sea el esperado, o bien porque el diagnóstico no sea correcto o el tratamiento no sea el adecuado. ¿Y qué hacemos en ese caso? ¿Nos lanzamos a los curanderos o sanadores?¿O buscamos otro profesional que sea mejor que el anterior? Nadie piensa que la medicina moderna sea inútil o una perdida de dinero y tiempo. Existen médicos brillantes, buenos profesionales que realizan bien su trabajo aunque no destaquen y, luego, están los mediocres. A nadie le debe de ofender que en todas las profesiones haya personas mediocres que no cumplen un mínimo de calidad, por baja motivación, formación, etc. ¿No va a existir ese tipo de personas en el mundo canino?

Dentro de una intervención, existe un diagnóstico donde evaluar al perro y los problemas que han llevado a las personas a ponerse en contacto con nosotros. En ese primer contacto, nos podemos encontrar con personas que presentan poca implicación, que no están dispuestas a cambiar nada en su manera de interacción con el perro o en su entorno y que, por lo tanto, la intervención no podría llegar a completarse con éxito. Seguro que el sujeto del que hablamos partía de una actitud inicial similar, con baja o nula implicación, el “hágamelo usted que yo no tengo tiempo y para eso le pago”, que buscó la opción más económica en lugar de la mejor opción porque para lo que iba a servir…y llegó a alguien mediocre como él, uno como cliente y otro como profesional, si tan siquiera esa era su profesión y no su hobby.

El mayor afectado será el perro, ese perro que vive atemorizado al frío tacto de los electrodos sobre su cuello. La persona y el adiestrador, no estuvieron nunca a la altura de la ayuda que necesitaba ese perro y, sobre todo, su guía nunca tuvo la intención real de solucionarlo, ya que conocemos personas que han acudido a un primer adiestrador o centro y han llegado a buscar alternativas, cuando no se solucionaban, hasta fuera de su provincia, sin dejar de tener la esperanza que alguien les ayudaría.

Nos vemos en el siguiente artículo.


Jonathan Andrés Arredondo,
Educador canino en “ECHALE UNA PATA”. León

"El adiestramiento en positivo, no solo es premiar, es respetar" 




LA OBEDIENCIA




La obediencia la podríamos definir como el conjunto de ordenes que un guía exige a un perro y éste las realiza, como puede ser caminar en junto, mantenerse tumbado durante un tiempo limitado, acudir a la llamada… La obediencia bien estructurada puede ser divertida y útil para perros equilibrados, convirtiéndose en un juego entre el perro y su guía. ¿Y en perros con comportamientos inadecuados puede ser la herramienta que haga desaparecer todos sus problemas?

Hace unas semanas nos encontramos con un perro que lleva varios años acudiendo a una escuela para resolver sus problemas con otros perros y la persona que acompañaba al perro no vio que se acercaba un perro desconocido por detrás de ellos, por lo que no pudo hacer que su perro entrará en un “modo de trabajo” que le aislara del perro que llegaba. El perro con problemas realiza un pequeño saludo tenso, e inmediatamente, comienza un zarandeo entre ambos perros. Interviene su guía, le pide un sentado y se acabó la discusión. ¿La obediencia ha sido eficaz? Sin ninguna duda no, porque el comportamiento inadecuado se para pero no se soluciona salvo que intervenga el guía. Jamás se le ha planteado a esa persona la causa por la que su perro tiene problemas con otros perros ya que en la escuela no será el mejor lugar para evaluar el problema en su totalidad.

Existen numerosas escuelas, independientemente de su metodología, que plantean resolver todos los problemas que tiene un perro con pura obediencia. Pero tal y como se demuestra en el caso anteriormente explicado, esta obediencia resulta inútil porque no es más que un parche que camufla el problema y obliga al guía a estar siempre “en guardia”.

Resulta más aprovechable y dará mejores resultados resolver los problemas de un perro en su origen, dejando la obediencia en un segundo plano o, incluso, más lejano. Enseñar los protocolos sociales, averiguar porqué tiene bajos niveles de seguridad o problemas en relacionarse con cualquier perro, fomentar que el motor que haga funcionar la llamada no sea la obediencia sino el vínculo, construir un paseo donde cubrir todas las necesidades del perro sin tener que desfilar militarmente con él, enseñar a resolver problemas al perro como sería lo habitual en estado natural… Si se analiza que un día cualquiera un perro debe de pasear al menos 45 minutos, la obediencia nunca sería más de 5 minutos, por lo que nos quedan muchas horas que compartir con ellos, y si comenzamos a preocuparnos sobre qué necesita un perro y de por qué suceden los problemas, podremos disfrutar de una vida de calidad junto a nuestro compañero canino.

Nos vemos en el siguiente artículo. 


Jonathan Andrés Arredondo,
Educador canino en “ECHALE UNA PATA”. León

"El adiestramiento en positivo, no solo es premiar, es respetar"



SOMBRAS DE PERROS





¿Existe la verdad absoluta en el mundo del perro? ¿Alguien puede considerar que sabe todo sobre perros? En numerosas páginas e intervenciones en las redes sociales podemos leer la sentencia: “eso del adiestramiento en positivo es una moda que con el tiempo desaparecerá y se volverá a modelos anteriores”. La sociedad y la ciencia no dejan de evolucionar, no existe la involución en ninguna rama de la ciencia, entonces ¿por qué iba a ser diferente para el estudio del comportamiento canino? Ante cualquier progreso habrá detractores, personas que se sienten seguras en su zona de confort sobre el conocimiento, sintiéndose amenazados ante la duda de qué aquello en lo que creen o que practican sea falso.

Todos habrán oído alguna vez la  “Alegoría de la caverna” de Platón, que establece el punto en el que se encuentra el conocimiento humano respecto la verdad absoluta. ¿Y qué relación tiene esto con el mundo del perro?

Si consideramos los primeros estudios sobre el perro para aprovechar sus capacidades, viajaremos a los inicios del siglo XX. Este punto de inicio sería el mundo de oscuridad donde poco se sabía sobre el comportamiento de los perros y su aprendizaje en tareas tan específicas, por lo que se comenzó a investigar su comportamiento.

Hacia finales de siglo, entraríamos en el punto que se establecieron las famosas teorías de dominancia y sumisión, una situación que arrojaba algo de luz pero en el que se seguían viendo sombras. ¿Si el perro buscaba un lugar de jerarquía sobre las familias humanas, como pudieron convivir con nosotros tantos miles de años? Se seguía viendo una sombra distorsionada sobre el perro que más se asemejaba a un monstruo que planeaba sobre nuestra propia existencia que como un amigo cooperativo.

Ya comenzado este siglo, comienza a extenderse la idea de que el perro posee una jerarquía con los miembros de su especie, pero sin el empleo de violencia intraespecífica. Por otro lado, se ha demostrado la naturaleza cooperativa entre el perro y el hombre, pudiendo realizar cualquier aprendizaje sin el empleo de ningún tipo de sistema aversivo. Esta figura empieza a dibujarnos la silueta del perro pero, seguramente, seguimos lejos de la verdad. Estamos en la entrada de la cueva, donde comenzamos a entender la naturaleza del perro.


Las últimas corrientes de estudio se centran en las motivaciones del aprendizaje, tanto intrínsecas como extrínsecas  y cómo influyen las emociones en el propio aprendizaje. Todo esto servirá para poder aprovechar al máximo las grandes capacidades que tienen, en beneficio del ser humano y del bienestar del propio perro.

Las últimas décadas se ha investigado mucho sobre los perros pero el camino no ha llegado a su fin, a esa verdad absoluta. Por lo tanto, cualquier profesional que trabaje en el sector debería ser autocrítico con los métodos, con las herramientas y buscar una evolución para que, en conjunto, lleguemos a estar más cerca de conocer a fondo a los perros. Habrá gente que siga viviendo en la sombra y nunca salga de ahí, y habrá gente que estando en la sombra descubra el camino de la luz y seguro que sentirá remordimientos de cómo trató a ciertos perros pero avanzará para que los que vengan después puedan ser ayudados de un modo más eficaz y más respetuoso.

Nos vemos en el siguiente artículo. 


Jonathan Andrés Arredondo,
Educador canino en “ECHALE UNA PATA”. León

"El adiestramiento en positivo, no solo es premiar, es respetar"



PROGRAMAS DE CACHORROS



La etapa de cachorros abarca desde su nacimiento hasta la entrada en la adolescencia que es visible con el primer celo en las hembras y la bajada de los testículos en el caso de los machos. Una duda que surge a muchas personas cuando llega un cachorro a casa es cuándo es el momento ideal de comenzar con un programa de educación específico de cachorros o un programa de adiestramiento. Lo primero que se debe de conocer es la diferencia entre educar y adiestrar, como se explicó en el siguiente artículo:


Sabiendo la diferencia, las personas pueden recibir informaciones, profesionales y de particulares, contradictorias entre sí que hablan de comenzar nada más llegar y otros que indican que no se debe de comenzar antes de los 6 meses. Cuando se trabaja en un sistema basado en castigos, se espera hasta esos 6 meses para que el cuerpo del perro (sobre todo el cuello) esté preparado para soportar la intensidad de la aplicación de dichos castigos. Sin embargo, en los métodos respetuosos, aquellos en los que no se hace uso, bajo ningún concepto, del castigo positivo, se puede comenzar en cualquier momento sin que haya una edad mínima, habiendo, incluso, criadores que comienzan programas de educación antes de la separación de la camada con 8 ó 9 semanas.

Tenemos que entender que con la propia llegada del cachorro a su casa definitiva, la familia comienza a poner límites a la convivencia y en esta etapa existe infinidad de aspectos que “trabajar” como son los hábitos higiénicos, las pautas exploratorias, la intensidad de la mordida, los paseos y todo lo que conlleva… Llegado este punto, alguien puede pensar que mientras el cachorro no salga a la calle, no es necesario pero ¿cuántas horas pasa un perro en casa? Más de un 80% se desarrolla en casa y hay muchas rutinas que crear para que la convivencia en armonía dentro de la familia. Si además tenemos en cuenta que las habituaciones al exterior deben de ser progresivas, se puede comenzar antes de los 3 meses como recomiendan muchos profesionales veterinarios con una formación actual, tomando una serie de precauciones fundamentales para evitar enfermedades contagiosas graves.


Por lo tanto, ¿es necesario contratar los servicios de un profesional ante la llegada de un cachorro? No estrictamente pero es aconsejable para poder entender los procesos de aprendizaje naturales de un cachorro atendiendo tanto a su desarrollo físico como a su desarrollo emocional. Cuando el cachorro llega a casa es un molde intacto en el que el paso de los días y las normas que se implanten y cómo se haga darán forma a ese molde.

Nos vemos en el siguiente artículo. 


Jonathan Andrés Arredondo,
Educador canino en “ECHALE UNA PATA”. León

"El adiestramiento en positivo, no solo es premiar, es respetar"




PSICÓLOGOS CANINOS.



Al ver estos personajes, se me viene a la mente una conversación similar a esta:


  • ¿Cómo te encuentras hoy, Doggy?
  • Pues la verdad, he vuelto a tener un incidente. Vi un grupo de corredores y no sé, una cosa llevo a la otra... y acabé pastoreándolos como si fuesen unas ovejas.
  • ¿Y cómo te sientes?
  • Pues en el momento me dio un subidón pero luego... me sentí culpable.
  • Bueno pues esta semana...




Ésto,  tan pintoresco y circense, es lo que se puede esperar de un psicólogo canino. Esa profesión no es más que un invento comercial, no hay universidad de prestigio que lo avale.

Existen adiestradores caninos, educadores caninos, técnicos de modificación de conductas, étologos... pero no existen los psicólogos caninos como tampoco existen los domadores de salmones salvajes, por muy bien que suene.

Es tu decisión el dejar a tu perro a merced de un personaje que parece salido de una historia de dibujos animados o poner en práctica lo que te indique pero, si algo se tuerce, no será culpa del propio perro.

Jonathan Andrés Arredondo,
Educador canino en “ECHALE UNA PATA”. León

"El adiestramiento en positivo, no solo es premiar, es respetar"




UN DÍA DE TERROR



Se acerca el final del mes de octubre y con ello, llegamos a una fiesta que en la última década ha ido adquiriendo importancia, Halloween. Esta fiesta, como todos sabéis, se celebra disfrazándose la gente de manera aterradora, convirtiéndose las calles en un lugar de peregrinación de personajes inusuales y, a veces, rocambolescos.

Algunos aprovechan para disfrazar también a sus perros, con la idea de pasar un rato gracioso. Pero ¿qué hay de los perros? ¿Piensan esas personas si el perro pasa un mal rato o se siente incómodo al ser disfrazado o si lo está pasando realmente bien? Sabemos que para los perros el collar, el arnés y la correa no son sistemas naturales que lleva un proceso de habituación, un proceso en el que se acostumbra de manera progresiva a su uso y, de repente, alguien le coloca un montón de tela, con formas diversas sin previa preparación. ¿Parece exagerado? Solo se debe reflexionar como se comporta un perro cuando le colocan un collar isabelino por una causa médica y comprenderá a lo que nos referimos.

Por otro lado, tenemos las calles llenas de gente disfrazada que para los ojos de un perro puede ser complejo de asimilar ya que puede ver  formas y objetos diversos que no suelen ser frecuentes de ver. Los perros son animales, como otros, que todo aquello que se sale de lo normal, es decir, aquello que ven todos los días, son posibles amenazas y en consecuencia se activan los sistemas de supervivencia. Por lo tanto, este día resulta muy difícil de llevar para perros con bajos niveles de autoseguridad o perros con otros problemas de comportamiento.

Si se quiere disfrazar a un perro o salir con él por las calles llenas de gente disfrazada se debería poder responder sí a las siguientes preguntas:
  • ¿Disfrazar a tu perro no causa ninguna respuesta ansiogénica?
  • ¿Eres capaz de detectar si tu perro comienza a sentirse nervioso con un disfraz?
  • ¿Sabes detectar en un paseo si a tu perro le supera el entorno por el que paseas?
  • ¿Sabes cómo reducir las posibles consecuencias de una situación ansiogénica?
Si en alguna de ellas la respuesta no es afirmativa, el consejo es deja a tu perro en casa, no lo disfraces por tu mera diversión y cuando llegue su hora de salir de paseo, busca un horario tranquilo o un lugar apartado de esa fiesta. No es una cuestión de amargar la fiesta a nadie, todo el mundo tiene derecho a divertirse y disfrutar pero… los perros también tienen derecho a vivir tranquilos, sin que exista la más mínima justificación de hacerles pasar un mal rato porque sea un sólo día. 


Nos vemos en el siguiente artículo.


Jonathan Andrés Arredondo,
Educador canino en “ECHALE UNA PATA”. León

"El adiestramiento en positivo, no solo es premiar, es respetar"





EL ADIESTRADOR PROFESIONAL



Cuando una persona que convive con un perro necesita la ayuda o servicios de un profesional encuentre cientos de anuncios del mismo tipo: “Adiestrador profesional…” Independientemente de la metodología empleada, existe un mal común en este sector profesional, como en otros muchos, el intrusismo y la picaresca. Un adiestrador no se convierte en profesional por un título ni por cien títulos, ni por un curso que se denomine “curso de adiestrador profesional”, independientemente de las horas lectivas.

Una de las recomendaciones que se explica a un cliente es pedir datos sobre la formación de dicha persona pero se debe de considerar que no hay una formación regulada a nivel nacional como sucede con otras profesiones como mecánicos, electricistas, administrativos, A.T.V. (auxiliar técnico veterinario)…, lo que se denomina formación profesional, y que puede llevar a que haya personas que hagan cursos de baja calidad pero con muchas horas lectivas o personas que viendo una temporada de algún programa televisivo, considere que ya saben de perros. ¿Acaso una persona que toca la guitarra es profesional por haber realizado un curso de 100 horas de guitarra? ¿Un ebanista es profesional porque haya visto un programa de televisión? ¿Un conductor es un profesional por tener un tipo de carnet específico o haber hecho un curso de transporte de mercancías peligrosas? La respuesta en todos los casos es NO.

Un adiestrador profesional es aquel que vive y cotiza por su actividad, es decir, un trabajador por cuenta propia que paga sus impuestos o que trabaja para una empresa legal, por cuenta ajena. De hecho, un profesional de cualquier sector no trabaja en más de un campo, no me imagino un mecánico o soldador, por ejemplo, que en sus ratos libres adiestra perros porque en su taller toda la vida ha tenido perros. 
Cuando un profesional acude a un distribuidor, es decir, una empresa dedicada a la venta de material al sector profesional, no se le pide a dicha persona los títulos que posee sino la documentación que demuestra que es un autónomo en situación regularizada.

En este punto, habrá gente que valore más ahorrarse el IVA  que acudir a un servicio profesional pero ¿cuáles son los peligros de contratar a una persona no profesional?

  • Puede que no cumpla las condiciones pactadas al inicio: duración, número de sesiones...
  • Una vez entregado el dinero acordado, puede ser que no se realicen más servicios.
  • Imposibilidad de reclamar una incidencia en organismos oficiales: OMIC, OCU...
  • Resultará muy complejo identificar al supuesto profesional: nombre completo, DNI...
  • Su compromiso y dedicación quedan en entredicho, ya que adiestrar es una actividad complementaria u ociosa que le aporta un sobresueldo extra pero de la que no vive.

Existen diversos “trucos” para detectar si una empresa o persona está dada de alta:

  • Contrato en la que figuran todos los datos del adiestrador y del cliente.
  • Tienen una página web donde figuran y quedan perfectamente identificados.
  • Emisión de facturas con los datos del profesional y del cliente.
  • Existen profesiones incompatibles, como por ejemplo, muchos tipos de funcionarios.
  • Horarios amplios y normales. Si ves un horario de 20:00 a 22:00 debes de sospechar.
  • La empresa no solo aparece en redes sociales o páginas de anuncios específicas, ya que es fácil de borrar los datos.
  • Los abonos no solo se pueden realizar en efectivo. En el caso de las transferencias bancarias, como hemos sabido de algunas “supuestas” empresas, no deben de figurar con el concepto de donativo o símil.

En ocasiones, no debemos solo fiarnos de los importes que cobra la persona por sus servicios sino de las garantías que ofrecen sus servicios porque puede suceder que para ahorrarse un poco de dinero, la decisión salga más cara de lo que se imaginaba el cliente.

Nos vemos en el siguiente artículo.

Jonathan Andrés Arredondo, 
Educador canino en “ECHALE UNA PATA”. León

"El adiestramiento en positivo, no solo es premiar, es respetar”


EL LÍDER DE LA MANADA

¿Cuántas veces has leído u oído que un perro necesita un líder? Existen determinados sujetos que, a través de sus páginas de Facebook, de sus páginas web, en sus programas o en los jardines, dan consejos y pautas para convertirse en el auténtico líder de la manada como solución para resolver todos los problemas de comportamiento y de convivencia de los seres humanos con los perros.  No voy a criticar sus métodos en este post pero si voy a demostrar la falta de lógica y el nulo sentimiento de ridículo.

En primer lugar, veamos la definición que facilita la R.A.E. sobre el término manada:



Por lo tanto, en este punto, partimos de una premisa, si quieres ser el líder de una manada existen dos vías: hacer creer a tu perro que él es un ser humano (difícil considerando que este tipo de personas desconocen el lenguaje propio de un perro) o dejar tu condición de ser humano y convertirte en un auténtico perro.

Para convertirte en un perro, ¿qué es lo que deberías de hacer?:
  • Dejar tu firma, técnicas de marcaje, en determinados objetos y lugares.
  • Realizar todos tus hábitos higiénicos en la calle.
  • Aprender a pasear, correr y vivir como un cuadrúpedo.
  • Aprender a comunicarte como un perro más allá de los simples ladridos.
  • Reconocer todo tu entorno a través del olfato.
  • Decidir que tipo de raza quieres ser y especializarte en ello: pastoreo, caza, presa…



¿Por qué un perro no puede llegar a pensar que es un ser humano?
  • Etapa de impronta: convivir con perros le da la identidad de perro.
  • Un perro sabe diferenciar otras especies:  lobos, gatos, humanos, gallinas…
  • Un perro diferencia subespecies, como las propias de los perros.
  • Existe un aprendizaje genético sobre los humanos y sus comportamientos.
  • No existen conductas reproductivas de los perros hacia los humanos.

Se podrían enumerar muchas más pero existen suficientes para ver la falta de coherencia de la expresión. Si bien, esta gente se refiere a ser el líder de su manada como el conjunto de él y sus seguidores incondicionales, todos de la misma especie, sería válido. ¿Quieres seguir siendo el líder de la manada?

Nos vemos en el siguiente artículo.


Jonathan Andrés Arredondo,
Educador canino en “ECHALE UNA PATA”. León



"El adiestramiento en positivo, no solo es premiar, es respetar"