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LARGAR UN PERRO



Parecía una consulta habitual aunque por un medio inusual para este tipo de consultas, vía whatsapp, hasta que sus palabras hacían pensar que no buscaba ayuda. Su perro sería sacrificado, según afirma ella, por recomendación veterinaria. Esto nos hizo suponer que se trataba de un caso de agresividad hacia personas pero qué sorpresa deparó la conversación. Su delito ha sido solamente gruñir, gruñir a las personas con las que convive y gruñir a su nieto, de tan solo 1 año de edad. Nunca ha mordido ni ha lanzado la boca, solo ha gruñido y se le ha erizado la base de la cola. Y es que han visto mucho un programa de la televisión y eso, cuenta ese señor que sale en la pantalla, debe de ser corregido y no saben cómo “dominar” a su perro. Y es que esta conversación particular parece que es algo común por lo que comentan algunos profesionales que les sucede a ellos también. Por lo tanto hay algunos puntos a considerar:

  1. Ese perro no necesita ser dominado, necesita ser comprendido.
  2. Gruñir no es agresividad, es una forma de comunicarse, de intentar que cese la hostilidad de su entorno y de su familia hacia él.
  3. Si tanto preocupa la seguridad de un niño, hay que comenzar por que ese perro se sienta seguro y así se puede conseguir que un niño esté seguro.
  4. Ese perro no quiere atacar, si quisiera hacerlo, un niño de un año no sería muy difícil de ser atacado, independientemente de su raza.
  5. Haber acudido antes a un adiestrador, si es que tan siquiera lo era, en una finca privada, sin reunir las condiciones para ser un centro canino, no es una forma de solucionar el problema, ya que el problema está en tu casa, no en una finca.
  6. Esta persona tuvo otro perro de raza similar que también acabo siendo agresivo. Se puede empezar a pensar que si cada perro que cae en esa familia acaba siendo “agresivo”, el problema estará en dichas personas y no en los perros, aunque hubiese sido un bichón maltés.

Se le ofreció nuestra ayuda pero sus palabras solo servían como un muro de rechazo. Su consulta solo tenía como objetivo largar al perro, sacarlo de su casa porque no lo quiere. Dice que busca un hogar para él, pero le importa poco, seguro, donde vaya ni cual sea su futuro. Y es que este caso nos ha recordado a otro que estamos haciendo actualmente, donde un perro de la misma raza si que mordía , aunque podía aún hacerlo más fuerte y contundente, y desde que está con nosotros ha dejado de morder sin necesidad de usar un bozal para evitarlo y sin sacarlo de su entorno habitual; pero no es magia, es solamente una familia que se comprometió y que decidió cambiar el modo de relacionarse con dicho perro. Que lástima que esta persona no tenga ni la intención de gastar saliva en una llamada, sino que escribe un puñado de frases en el móvil para intentar solucionar su problema, no el problema del perro.

Estamos encantados de poder ayudar a las familias a convivir y restablecer dicha convivencia entre humanos y perros pero no somos un canal de largar perros porque esto no es una adopción es una patada a un ser vivo sintiente. Y sabemos que lo de sacrificarlo no sucederá, que es una estrategia para acelerar un proceso y encontrar alguien que caiga en tu “trampa” porque la conversación se cierra con “si te enteras de alguien que lo quiera, avísame”.

Solo esperamos que el tiempo haga justicia sobre esa persona y cuando sea mayor y empiece a gruñir, sus hijos y nietos, la larguen de casa porque no se sienten seguros. Cada día me avergüenzo más de como son algunos humanos, esos con los que comparto la especie, y cada día me dan más lástima los perros, esos que viven en un infierno, porque no todos los infiernos están llenos de palizas, hay infiernos donde la hostilidad psicológica es insoportable.

Este post no tiene como fin avergonzar a esa persona sino expresar la emoción de rabia que da ser testigos de este tipo de circunstancias y de paso, si alguien está en una situación similar o peor, que busque ayuda, pero ayuda real porque no todos los adiestradores o educadores tienen la formación necesaria para estos casos, que los busquen porque si que los encontrarán.

 Nos vemos en el siguiente artículo.


Jonathan Andrés Arredondo,
Educador canino en “ECHALE UNA PATA”. León

"El adiestramiento en positivo, no solo es premiar, es respetar"



ESO DEL ADIESTRAMIENTO… NO FUNCIONA



En una de nuestras últimas sesiones, una persona nos comentaba que un compañero de su trabajo estaba empleando un collar de descargas para que su perro acudiese a la llamada. Esta persona le comentó que estaba con nosotros y que los cambios en el perro eran significativos, a lo que respondió su compañero que había acudido con anterioridad a un adiestrador y no le había servido de nada, a diferencia del collar de descargas si que le servía, lo que le llevó a sentenciar con la frase “eso del adiestramiento no funciona, no creo en ese tipo de cosas”. 

En primer lugar, estamos en contra de los sistemas de castigo, como ya hemos repetido en infinidad de ocasiones, ya que no solucionan ningún problema, a lo máximo inhibe al perro, con todas las consecuencias que conlleva. En segundo lugar, nos llevó a una reflexión sobre esa frase. Para poder comprender mejor, pondremos un ejemplo con otra profesión, los médicos.  Si una persona enferma y acude a un médico, existe la posibilidad de que el resultado no sea el esperado, o bien porque el diagnóstico no sea correcto o el tratamiento no sea el adecuado. ¿Y qué hacemos en ese caso? ¿Nos lanzamos a los curanderos o sanadores?¿O buscamos otro profesional que sea mejor que el anterior? Nadie piensa que la medicina moderna sea inútil o una perdida de dinero y tiempo. Existen médicos brillantes, buenos profesionales que realizan bien su trabajo aunque no destaquen y, luego, están los mediocres. A nadie le debe de ofender que en todas las profesiones haya personas mediocres que no cumplen un mínimo de calidad, por baja motivación, formación, etc. ¿No va a existir ese tipo de personas en el mundo canino?

Dentro de una intervención, existe un diagnóstico donde evaluar al perro y los problemas que han llevado a las personas a ponerse en contacto con nosotros. En ese primer contacto, nos podemos encontrar con personas que presentan poca implicación, que no están dispuestas a cambiar nada en su manera de interacción con el perro o en su entorno y que, por lo tanto, la intervención no podría llegar a completarse con éxito. Seguro que el sujeto del que hablamos partía de una actitud inicial similar, con baja o nula implicación, el “hágamelo usted que yo no tengo tiempo y para eso le pago”, que buscó la opción más económica en lugar de la mejor opción porque para lo que iba a servir…y llegó a alguien mediocre como él, uno como cliente y otro como profesional, si tan siquiera esa era su profesión y no su hobby.

El mayor afectado será el perro, ese perro que vive atemorizado al frío tacto de los electrodos sobre su cuello. La persona y el adiestrador, no estuvieron nunca a la altura de la ayuda que necesitaba ese perro y, sobre todo, su guía nunca tuvo la intención real de solucionarlo, ya que conocemos personas que han acudido a un primer adiestrador o centro y han llegado a buscar alternativas, cuando no se solucionaban, hasta fuera de su provincia, sin dejar de tener la esperanza que alguien les ayudaría.

Nos vemos en el siguiente artículo.


Jonathan Andrés Arredondo,
Educador canino en “ECHALE UNA PATA”. León

"El adiestramiento en positivo, no solo es premiar, es respetar" 




PROGRAMAS DE CACHORROS



La etapa de cachorros abarca desde su nacimiento hasta la entrada en la adolescencia que es visible con el primer celo en las hembras y la bajada de los testículos en el caso de los machos. Una duda que surge a muchas personas cuando llega un cachorro a casa es cuándo es el momento ideal de comenzar con un programa de educación específico de cachorros o un programa de adiestramiento. Lo primero que se debe de conocer es la diferencia entre educar y adiestrar, como se explicó en el siguiente artículo:


Sabiendo la diferencia, las personas pueden recibir informaciones, profesionales y de particulares, contradictorias entre sí que hablan de comenzar nada más llegar y otros que indican que no se debe de comenzar antes de los 6 meses. Cuando se trabaja en un sistema basado en castigos, se espera hasta esos 6 meses para que el cuerpo del perro (sobre todo el cuello) esté preparado para soportar la intensidad de la aplicación de dichos castigos. Sin embargo, en los métodos respetuosos, aquellos en los que no se hace uso, bajo ningún concepto, del castigo positivo, se puede comenzar en cualquier momento sin que haya una edad mínima, habiendo, incluso, criadores que comienzan programas de educación antes de la separación de la camada con 8 ó 9 semanas.

Tenemos que entender que con la propia llegada del cachorro a su casa definitiva, la familia comienza a poner límites a la convivencia y en esta etapa existe infinidad de aspectos que “trabajar” como son los hábitos higiénicos, las pautas exploratorias, la intensidad de la mordida, los paseos y todo lo que conlleva… Llegado este punto, alguien puede pensar que mientras el cachorro no salga a la calle, no es necesario pero ¿cuántas horas pasa un perro en casa? Más de un 80% se desarrolla en casa y hay muchas rutinas que crear para que la convivencia en armonía dentro de la familia. Si además tenemos en cuenta que las habituaciones al exterior deben de ser progresivas, se puede comenzar antes de los 3 meses como recomiendan muchos profesionales veterinarios con una formación actual, tomando una serie de precauciones fundamentales para evitar enfermedades contagiosas graves.


Por lo tanto, ¿es necesario contratar los servicios de un profesional ante la llegada de un cachorro? No estrictamente pero es aconsejable para poder entender los procesos de aprendizaje naturales de un cachorro atendiendo tanto a su desarrollo físico como a su desarrollo emocional. Cuando el cachorro llega a casa es un molde intacto en el que el paso de los días y las normas que se implanten y cómo se haga darán forma a ese molde.

Nos vemos en el siguiente artículo. 


Jonathan Andrés Arredondo,
Educador canino en “ECHALE UNA PATA”. León

"El adiestramiento en positivo, no solo es premiar, es respetar"




DISCIPLINA. LA CURA A TODOS LOS MALES CANINOS

Seguro que en alguna ocasión habéis oído el consejo “tu perro lo que necesita es disciplina” como herramienta de solución a infinidad de problemas de comportamiento. Da igual que el problema sea que el perro no acuda a la llamada, que destroce cosas en casa cuando se queda solo, que muestre comportamientos agresivos hacia perros o hacia personas desconocidas… pero ¿cómo puede la disciplina ayudar a un perro en la superación o resolución de sus problemas?

Lo primero que debemos de hacer es definir la disciplina, cuando nos referimos a perros. El concepto de disciplina se suele asociar a la terminología militar, donde alguien da una orden y otro la ejecuta sin pensar, sin cuestionarla, tal y como nos define la R.A.E.:




Por lo tanto, como vemos en las definiciones, se habla de imponer y cuando hablamos de perros, se debe de asumir que para imponer, que difiere de enseñar, hace falta métodos no amables hacia el perro, lo que podría acabar definiendo la disciplina como una modalidad de hostigamiento por parte de la persona hacia el perro. 




Pero si nos fijamos en músicos, científicos o deportistas ¿no existe una disciplina dentro de su preparación o rutina diaria? La principal diferencia respecto de la anterior definición es que nadie impone dicha disciplina, es el propio sujeto el que se exige a si mismo dicha disciplina. Existen dos factores muy claros dentro de este tipo de disciplina: el sentimiento de autorrealización y la motivación intrínseca en realizar dicha actividad. Esto si se puede encontrar en un perro, que independientemente de lo que suceda en su entorno, puede realizar una actividad o conducta anteponiéndolo a cualquier otra actividad social o de la que el perro obtenga algo, ya que es mayor la motivación y el sentimiento de autorrealización que el refuerzo que obtiene de dicha distracción. Esto se puede comprobar desde una simple llamada rodeado de estímulos que puedan llamar su atención, pasando por deportes caninos y acabando en perros de trabajos específicos.

Otro aspecto que suele incurrir en este tipo de familias en las que se pretende imponer la disciplina es que las propias personas no son disciplinadas, anteponiendo intereses personales a obligaciones hacia el propio perro como su rutina de paseos, por ejemplo.

En conclusión, la disciplina no se enseña ni se impone a un perro y, por ello, no puede ser jamás una herramienta de modificación de conductas. La disciplina surge de conocer a tu propio perro, su escala de valores en los refuerzos que le motivan, tener un buen vinculo entre el perro y el humano y ser consciente de qué actividades le satisfacen.

Nos vemos en el siguiente artículo.


Jonathan Andrés Arredondo,
Educador canino en “ECHALE UNA PATA”. León

"El adiestramiento en positivo, no solo es premiar, es respetar" 




EL PERRO ADOPTADO. UNA NUEVA MODA



La proliferación de diferentes razas siempre ha seguido un patrón de modas temporales. Por ejemplo, si en una película aparece una raza determinada, como sucedió con los dálmatas, es posible que en los siguientes años aumente exponencialmente el número de estos dentro de la sociedad. Desde hace un tiempo, el gran peso que tienen en la sociedad las redes sociales han hecho que aumente el número de adopciones debido al potencial de estos canales. Adoptar un perro, sobre todo si no es cachorro, es una decisión valiente y que debe ser sopesada más de lo que alguna gente hace, ya que ese perro tiene un historial, basado en las experiencias pasadas, siendo en algunos casos muy desagradables para el perro.

Si estás pensando en adoptar un perro o lo acabas de hacer debes de hacerte varias preguntas. ¿Qué espero conseguir de ese perro?¿En cuánto tiempo quiere conseguir ese objetivo? La primera pregunta suele ser sencilla de responder porque la mayoría de las personas buscan un compañero, un fiel amigo. La segunda es más difícil de responder. Si en esta parte tienes una respuesta que se aleje de “el tiempo que sea necesario” puede ser que la situación se aboque a un fracaso estrepitoso. ¿Por qué una sentencia tan firme?

Cuando un perro adoptado llega a una casa, lo que menos debemos buscar es que ese perro, desde el primer instante, nos muestre amor incondicional y que se sepa todas las normas de convivencia que van a regir su vida. Lo que más va a preocupar a ese perro es sobrevivir, estará en continua alerta por si aparece una amenaza y eso se puede reflejar en diferentes comportamientos: gruñir a personas, falta de hábitos higiénicos, conductas destructivas, indefensión aprendida, ansiedad por separación… o quizás no sea el caso. Cada perro es un sujeto único y su carácter se basa en una parte genética y otra parte, con mayor peso, emocional basada en las experiencias vividas y por mucho que insistan los adoptantes, no se le puede explicar con palabras que está ahí para un futuro mejor. La mejor herramienta para que una adopción llegue a convertirse en un éxito es una que cumpla tres premisas básicas: paciencia, empatía y respeto. A partir de ahí es de sentido común dejar tranquilo al perro las primeras semanas, dejarle ser un perro, darle el espacio que necesite y olvidarnos de situaciones que hemos presenciado en algunos diagnósticos como que sepa de manera inmediata a caminar sin tirar de la correa, a que no coja cosas del suelo, a que sepa sentarse, a que no gruña a pesar de que el lenguaje de la persona es agresivo hacia el propio perro…. Hay un tanto por ciento muy elevado de nuestras intervenciones que son en este tipo de casos, intervenciones en las que enseñamos a las personas como demostrar a un perro que ellos ni ese entorno es una amenaza y poder solucionar experiencias vividas con anterioridad a su familia como el propio abandono.

Lo más injusto para un perro adoptado es no ser comprendido y, como consecuencia, ser devuelto al lugar del que salió. Este hecho es una nueva demostración de la crueldad del ser humano, de la falta de empatía y de la ausencia del sentido de responsabilidad de su adoptante. No vamos a analizar quién es el responsable de esta situación, si los adoptantes o entidad protectora que gestiona la adopción, pero sobre lo que no cabe ninguna duda es de que el perro es el que sufrirá las consecuencias.

Nos vemos en el siguiente artículo. 


Jonathan Andrés Arredondo,
Educador canino en “ECHALE UNA PATA”. León

"El adiestramiento en positivo, no solo es premiar, es respetar"



EL ADIESTRADOR PROFESIONAL



Cuando una persona que convive con un perro necesita la ayuda o servicios de un profesional encuentre cientos de anuncios del mismo tipo: “Adiestrador profesional…” Independientemente de la metodología empleada, existe un mal común en este sector profesional, como en otros muchos, el intrusismo y la picaresca. Un adiestrador no se convierte en profesional por un título ni por cien títulos, ni por un curso que se denomine “curso de adiestrador profesional”, independientemente de las horas lectivas.

Una de las recomendaciones que se explica a un cliente es pedir datos sobre la formación de dicha persona pero se debe de considerar que no hay una formación regulada a nivel nacional como sucede con otras profesiones como mecánicos, electricistas, administrativos, A.T.V. (auxiliar técnico veterinario)…, lo que se denomina formación profesional, y que puede llevar a que haya personas que hagan cursos de baja calidad pero con muchas horas lectivas o personas que viendo una temporada de algún programa televisivo, considere que ya saben de perros. ¿Acaso una persona que toca la guitarra es profesional por haber realizado un curso de 100 horas de guitarra? ¿Un ebanista es profesional porque haya visto un programa de televisión? ¿Un conductor es un profesional por tener un tipo de carnet específico o haber hecho un curso de transporte de mercancías peligrosas? La respuesta en todos los casos es NO.

Un adiestrador profesional es aquel que vive y cotiza por su actividad, es decir, un trabajador por cuenta propia que paga sus impuestos o que trabaja para una empresa legal, por cuenta ajena. De hecho, un profesional de cualquier sector no trabaja en más de un campo, no me imagino un mecánico o soldador, por ejemplo, que en sus ratos libres adiestra perros porque en su taller toda la vida ha tenido perros. 
Cuando un profesional acude a un distribuidor, es decir, una empresa dedicada a la venta de material al sector profesional, no se le pide a dicha persona los títulos que posee sino la documentación que demuestra que es un autónomo en situación regularizada.

En este punto, habrá gente que valore más ahorrarse el IVA  que acudir a un servicio profesional pero ¿cuáles son los peligros de contratar a una persona no profesional?

  • Puede que no cumpla las condiciones pactadas al inicio: duración, número de sesiones...
  • Una vez entregado el dinero acordado, puede ser que no se realicen más servicios.
  • Imposibilidad de reclamar una incidencia en organismos oficiales: OMIC, OCU...
  • Resultará muy complejo identificar al supuesto profesional: nombre completo, DNI...
  • Su compromiso y dedicación quedan en entredicho, ya que adiestrar es una actividad complementaria u ociosa que le aporta un sobresueldo extra pero de la que no vive.

Existen diversos “trucos” para detectar si una empresa o persona está dada de alta:

  • Contrato en la que figuran todos los datos del adiestrador y del cliente.
  • Tienen una página web donde figuran y quedan perfectamente identificados.
  • Emisión de facturas con los datos del profesional y del cliente.
  • Existen profesiones incompatibles, como por ejemplo, muchos tipos de funcionarios.
  • Horarios amplios y normales. Si ves un horario de 20:00 a 22:00 debes de sospechar.
  • La empresa no solo aparece en redes sociales o páginas de anuncios específicas, ya que es fácil de borrar los datos.
  • Los abonos no solo se pueden realizar en efectivo. En el caso de las transferencias bancarias, como hemos sabido de algunas “supuestas” empresas, no deben de figurar con el concepto de donativo o símil.

En ocasiones, no debemos solo fiarnos de los importes que cobra la persona por sus servicios sino de las garantías que ofrecen sus servicios porque puede suceder que para ahorrarse un poco de dinero, la decisión salga más cara de lo que se imaginaba el cliente.

Nos vemos en el siguiente artículo.

Jonathan Andrés Arredondo, 
Educador canino en “ECHALE UNA PATA”. León

"El adiestramiento en positivo, no solo es premiar, es respetar”


EL LÍDER DE LA MANADA

¿Cuántas veces has leído u oído que un perro necesita un líder? Existen determinados sujetos que, a través de sus páginas de Facebook, de sus páginas web, en sus programas o en los jardines, dan consejos y pautas para convertirse en el auténtico líder de la manada como solución para resolver todos los problemas de comportamiento y de convivencia de los seres humanos con los perros.  No voy a criticar sus métodos en este post pero si voy a demostrar la falta de lógica y el nulo sentimiento de ridículo.

En primer lugar, veamos la definición que facilita la R.A.E. sobre el término manada:



Por lo tanto, en este punto, partimos de una premisa, si quieres ser el líder de una manada existen dos vías: hacer creer a tu perro que él es un ser humano (difícil considerando que este tipo de personas desconocen el lenguaje propio de un perro) o dejar tu condición de ser humano y convertirte en un auténtico perro.

Para convertirte en un perro, ¿qué es lo que deberías de hacer?:
  • Dejar tu firma, técnicas de marcaje, en determinados objetos y lugares.
  • Realizar todos tus hábitos higiénicos en la calle.
  • Aprender a pasear, correr y vivir como un cuadrúpedo.
  • Aprender a comunicarte como un perro más allá de los simples ladridos.
  • Reconocer todo tu entorno a través del olfato.
  • Decidir que tipo de raza quieres ser y especializarte en ello: pastoreo, caza, presa…



¿Por qué un perro no puede llegar a pensar que es un ser humano?
  • Etapa de impronta: convivir con perros le da la identidad de perro.
  • Un perro sabe diferenciar otras especies:  lobos, gatos, humanos, gallinas…
  • Un perro diferencia subespecies, como las propias de los perros.
  • Existe un aprendizaje genético sobre los humanos y sus comportamientos.
  • No existen conductas reproductivas de los perros hacia los humanos.

Se podrían enumerar muchas más pero existen suficientes para ver la falta de coherencia de la expresión. Si bien, esta gente se refiere a ser el líder de su manada como el conjunto de él y sus seguidores incondicionales, todos de la misma especie, sería válido. ¿Quieres seguir siendo el líder de la manada?

Nos vemos en el siguiente artículo.


Jonathan Andrés Arredondo,
Educador canino en “ECHALE UNA PATA”. León



"El adiestramiento en positivo, no solo es premiar, es respetar"



LA SUTILEZA DEL MALTRATO

Cuando hablamos de maltrato animal, las personas visualizan alguien dando una paliza o infringiendo dolor a través de cortes o quemaduras sobre un animal. Lo primero que debemos de tener claro es que el maltrato tiene diversas formas, siendo algunas de ellas muy sutiles. Dentro de la sociedad, hemos ido progresando a la hora de entender que el maltrato, si nos referimos a personas, puede ser cualquier vejación física y emocional que se aplique sobre un sujeto, sin necesidad de que queden señales evidentes a simple vista. Por lo tanto, ¿por qué entendemos que el maltrato animal ha de ser solo físico? Un perro es un ser vivo que posee un sistema límbico que se encarga de la gestión de las emociones.


Cualquier tipo de interacción aislada en el tiempo no constituiría una forma de maltrato pero la repetición sistemática de ella si que se debe considerar maltrato. Cualquier tipo de interacción que cause un perjuicio o deterioro en el tiempo a las necesidades fisiológicas,  a los niveles de seguridad o, incluso, a las necesidades sociales en un perro puede considerarse una forma de maltrato.
Existen en el mercado muchos sistemas y profesionales que emplean el maltrato, bajo la premisa de que hay que enseñar a un perro quien manda,  como herramienta cotidiana. Algunos de los sistemas de maltrato, catalogados como collares de adiestramiento, parten de la premisa del dolor para inhibir conductas de un modo rápido y sencillo, siendo los siguientes sistemas los más habituales:
  • Collares de estrangulamiento.
  • Collares de pinchos.
  • Slinger o collar de ahorque.
  • Collar RC o de descargas. 

Existen luego formas más sutiles de maltratar a un animal entre las que podríamos hablar de cachetes, empujones, tirones, talonazos, los sometimientos…. resumiendo, sistemas de confrontación. ¿Qué criterio se puede emplear para saber si se realiza un maltrato animal? Además de las consecuencias, algo que requiere formación para poder detectarlo,  podríamos considerar que basar una interacción entre perros y humanos, de modo diario, en un sistema que nos lleva a la confrontación y la falta de respeto físico y emocional sería suficiente,  cuando el empleo de la fuerza sustituye al empleo de la inteligencia, donde el motor de aprendizaje se base en el miedo y en el dolor. No se puede humanizar al perro pero si que un perro, en función de la raza y la variable de aprendizaje que estemos comparando, y un niño de una edad entre 2 y 5 años poseen el mismo sistema cognitivo y emocional, así que, si sustituyéramos a ese perro por un niño de 2 años, podríamos visualizar mejor si lo que se está aplicando sobre el perro es una forma de maltrato. Sé que en este punto, algunos pensarán que “una hostia a tiempo es maravillosa” aunque la sociedad ha evolucionado y esto puede considerarse una forma de maltrato cuando nos referimos a niños o, acaso, ¿se permitiría, por poner un ejemplo, que un profesor diese un bofetón a un niño si fuese de un modo aislado? La respuesta es clara, no. Este papel de respeto, el que se espera de un profesor, por ejemplo, hacia un niño, sería el mismo que se debe esperar de una persona hacia un perro.
Las personas responsables de perros, las que participan en la vida de un perro, deben ser conscientes de esto. Lo más lamentable de todo el panorama nacional es ver como profesionales hacen de este maltrato silencioso su negocio, como algunos veterinarios recomiendan collares de castigos y castigos punitivos, como algunas asociaciones y protectoras colaboran con adiestradores que emplean estos sistemas de maltrato hacia los perros, abogando todos ellos por el bienestar y la educación de un animal pero sin tener en cuenta para nada al propio animal. Lo último que he visto y que más me ha indignado es ver en la última marcha contra el maltrato animal, perros con collares de pinchos acompañando a personas detrás de pancartas que pedían por los derechos animales.
La obligación moral de todas los profesionales que buscamos el máximo bienestar animal y la integración total en la sociedad de los perros debe ser manifiesta. Quien calla y quien permite estas acciones de maltrato, colabora en su propagación, siendo parte del proceso. La ética debería predominar por encima del dinero, pero por desgracia existen personas que prefieren el dinero a la ética.

Nos vemos en el siguiente artículo.


Jonathan Andrés Arredondo,
Educador canino en “ECHALE UNA PATA”. León

"El adiestramiento en positivo, no solo es premiar, es respetar"




CUESTIÓN DE MODAS

¿TODOS SON ADIESTRADORES EN POSITIVO?



La oferta en el mundo de adiestramiento es muy amplia y variada pero cada vez son más los que denominan su trabajo como adiestramiento en positivo. Resulta muy curioso que ninguno hable de adiestramiento tradicional o basado en los principios de la dominancia. Esta claro que trabajar en positivo es la mejor opción pero vivimos en un país en el que la picaresca es un componente arraigado desde hace siglos y en el que una etiqueta da autorización para hacer lo que se quiera ante los ojos de una persona que desconoce las técnicas.

El clicker es una herramienta asociada al adiestramiento en positivo

Para que un adiestrador, educador o profesional trabaje en positivo hay varias cuestiones que deben coincidir en su metodología:
  1. Resulta fundamental e imprescindible que cuando el perro hace algo que no es lo deseado no puede emplear tirones de correa, correcciones verbales de cualquier tipo (véase shhh, no, eh…), emplear collares de castigo o educativos (de ahorque, ahogo, de pinchos, de descargas, vibración…), dar la vuelta sobre sí mismo al perro (alpha roll) y no puede tocar al perro salvo que sea para dar afecto.
  2. No solo una persona trabaja en positivo porque de golosinas o premios de comida al perro cuando lo haga bien. Se deben entender toda clase de refuerzos positivos y saber emplearlos en tiempos y formas.
  3. No puede haber métodos basados en los miedos o evitación para que el perro atienda, obedezca o deje de hacer cosas. 
  4. Se debe tener en cuenta al perro en todos los niveles. Una persona que ignore la parte emocional de un perro a la hora de trabajar con él, nunca puede trabajar en positivo.
  5. Ha de conseguir razonar por qué el perro no es un animal cuyas relaciones sociales con su especie y otras especies estén basadas en la dominancia y sumisión, y explicar cualquier acción considerada por los defensores de esta caduca idea en una base real, lógica y científica.
  6. Nunca se debe dejar al sujeto en cuestión trabajando con el perro sin supervisión de la persona porque puede suceder que lo que se haga sea muy diferente a lo explicado.
Existen diferentes tipos de refuerzos positivos
No vamos a entrar en cuestiones legales, si la empresa o el sujeto está en base a la legalidad fiscal o no. Lo importante es enseñar a los futuros clientes, a esas personas que acuden a un profesional para que le ayude que sepa juzgar y valorar la verdad de las etiquetas porque el adiestramiento en positivo es una simple etiqueta que se ha intoxicado a causa de esas personas carentes de ética y moral. Por lo tanto, si un adiestrador o educador no cumple los 6 puntos anteriores no trabaja en positivo y, si fuese el caso, se acude a él o ella para solucionar problemas de conducta, no realiza modificación de conductas, en todo caso, realiza inhibición de conductas que son dos conceptos totalmente diferentes y que emplean métodos opuestos.


Nos vemos en el siguiente artículo.


Jonathan Andrés Arredondo,
Educador canino en “ECHALE UNA PATA”. León


"El adiestramiento en positivo, no solo es premiar, es respetar"



EDUCAR O ADIESTRAR

Cuando una persona acude con un cachorro o con un perro adulto al mundo canino por necesidad o curiosidad se encuentra con un montón de terminología. Este artículo quiere aportar un punto de apoyo para que las personas decidan en lo básico: ¿debemos educar a un perro o debemos de adiestrarlo?

Un perro educado no tiene problemas para encontrar su sitio en la sociedad


No existe un manual o concepto en relación a que se puede entender por un perro educado. No obstante, empleando la lógica podemos dar una idea muy concreta sobre este concepto. Un perro educado es aquel que puede convivir en la sociedad actual sin generar ningún problema y pudiendo saber en todo momento, por sí mismo, las mínimas normas exigidas por la sociedad hacia ellos y aquellas que rigen la propia naturaleza del perro. Un perro educado es aquel que puede estar estable mientras su guía saluda a una persona, que es capaz de pasear de un modo relajado tanto él como su guía, que puede relacionarse con otros perros empleando todo su lenguaje para evitar conflictos e iniciar un encuentro agradable, que no se sube encima de personas, que puede estar suelto en un jardín sin escaparse ni crear conflictos acudiendo a la llamada si es necesario, que entra en establecimientos o viviendas y no existen conductas destructivas. Y para todo ello, el perro no ha de estar en altos niveles atencionales con el guía para saber gestionar las situaciones que se le plantean, es decir, no debe estar en un “modo trabajo”.

trickdogging


¿Y qué es un perro adiestrado? Un perro adiestrado es un perro especializado en una determinada disciplina o en varias. Esto puede ser OCI, agility, tareas de rescate, TAA, detección, pastoreo, mushing, RCI, mondioring…. Sin embargo, esta especialización no lleva implícita que sea un perro que sea educado. En ocasiones, los perros adiestrados están apartados de la sociedad, viviendo en fincas o en simples jaulas y saliendo solo a “trabajar”, es decir, haciendo aquello para lo que se les ha entrenado o especializado. Si vemos algunos de estos perros que están adiestrados pero no educados, por la calle en modo trabajo, son auténticos robots militarizados que no desvían su atención en ningún momento del guía. Su guía podrá hacer alarde de esa rigidez y disciplina pero será un perro sin relaciones sociales ni con los de su especie ni con los humanos, algo que se aleja de la verdadera naturaleza de un perro. Resulta fácil saber cuando están educados además de adiestrados: ver como se comporta el perro sin intervención del guía, sin que éste indique órdenes, comandos o señales verbales o gestuales que puedan informar al perro de qué hacer.

Todo esto parte de la base inicial que el perro no tenga problemas de comportamiento o problemas físicos que puedan afectar a su estado emocional, porque es injusto catalogar a un perro de “no educado” o “no adiestrado” cuando quizás sufre un problema que le impide ser un perro normal. En estos casos, hemos de solucionar los problemas antes de educar y adiestrar. Cada profesional puede argumentar lo que él crea más conveniente pero nuestra manera de ver y entender el perro en la sociedad actual nos hace afirmar que primero hemos de educar a nuestros perros para luego adiestrarlos si es necesario, si queremos darle un sentido a su necesidad de autorrealización si la propia raza lo requiere.


Jonathan Andrés Arredondo,
Educador canino en “ECHALE UNA PATA”. León


"El adiestramiento en positivo, no solo es premiar, es respetar"